Un siglo de conflicto por la vivienda en Veracruz y el siglo que aún falta…

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Por Ramón Moreno Alvarado

El pasado 6 de febrero se cumplió un siglo de que el anarco-comunista Herón Proal, en el Puerto de Veracruz, tuviera la primera irrupción pública junto con el “Sindicato Revolucionario de Inquilinos” como una respuesta popular para detener los desalojos de las viviendas de la que eran objeto los habitantes de aquella ciudad por no pagar la renta, el primer movimiento inquilinarios en todo el país.

Más allá de lo anecdótico, ritual y ceremonial, lo interesante del hecho es la vigencia de las demandas, las respuestas de las autoridades, las actitudes de los interesados, las desconfianzas de los dirigentes y el paralelismo que se tiene actualmente (o se tuvo hace 34 años) al menos con lo desarrollado por la Organización de Colonos Solicitantes de Vivienda A. C. (OCOSOV) en Xalapa, Veracruz, la Unión General Obrero Campesina y Popular (UGOCP), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), la Liga Obrera Marxista (LOM) y los colonos xalapeños.

El Veracruz de Herón Proal

El Dictamen reporta que el lunes 6 de febrero de 1922, un rondín de la policía montada se instaló en el Teatro Principal en la calle de Emparan para disuadir a los “radicales” de tomar por la fuerza el edificio público, medida que funcionó pues los convocados por Herón Proal, solo llegaron a una centena, por lo que tuvieron que organizar su mitin fundacional (el primero de otros dos más que nunca llegó a ser multitudinario) en el Parque Juárez del Puerto de Veracruz.

La crónica del evento, reseña los discursos de los organizadores y los acuerdos a los que llegaron los asistentes, entre los que destaca el ataque de Proal al propio periódico “por estar vendido al capital”, se quejó de que lo presentaban como “loco” y que había generado “desunión” entre los pobladores; además también reclamó la falta de apoyo de los desposeídos y que también había un “Sindicato de Inquilinos Amarillo”, capitaneado por el doctor Reyes Barreiro, quien tenía intenciones de acarrear votos a favor de Basáñez, un político local quien tenía la intención de postularse para su tercera reelección como diputado.

También enlista las críticas de Proal al general Sánchez, quien le ofreció la banda de música para amenizar la asamblea, porque quería postularse como candidato a gobernador del Estado, a quienes no bajó de “ganapanes”, “aburguesados”, que solo buscan el poder porque “ya les gustó la torta” y querían homologar sus salarios con los de diputados federales y senadores (cualquier parecido con la actualidad no es coincidencia) y sus deseos de querer dinamitar lo que se opusiera en su camino.

De igual modo, el orador conminaba a los inquilinos de los patios de vecindad “a disfrutar sus casas sin pagar la renta”, también a que si el gobierno cometía injusticias contra los inquilinos, conminaba a interrumpir el libre tráfico de la calle Principal y arengaba a que si hubiera tenido el respaldo de mil o dos mil inquilinos, hubieran tomado por la fuerza el Teatro Principal para fundar el Sindicato, pues aun y cuando le ofrecieron pagar el alquiler, el administrador se negó a rentarlo, pero aun así, con los pocos asistentes en la vía pública, se eligió una directiva provisional compuesta por Herón Proal, como Secretario del Interior, José Olmos como Secretario del Exterior y Oscar Robert como Secretario General, acta que firmaron los 100 asistentes a la asamblea y que de las cooperaciones voluntarias del acto fundacional, se lograron recabar 8 pesos con 20 centavos que se utilizarían para adquirir papel, tinta y plumas para el volanteo, y además se comprometieron a invitar a más interesados para conformar comités locales que obedecerían al Comité Central.

La demanda principal del Sindicato Revolucionario de Inquilinos era que se pagaría las mismas rentas que en 1910 y que si los administradores de las viviendas no estaban conformes no les pagarían nada (que finalmente fue lo que sucedió) y si las autoridades querían lanzar sus bienes muebles y sus habitantes con la policía, ellos en contingente, lo impedirían recurriendo a la fuerza. De este modo, profetizaban, los propietarios de predios urbanos recurrirían a las autoridades para la que les disminuyeran sus contribuciones, pero esas gestiones las deberían hacer los interesados, no los inquilinos.

En el mismo diario, al lado de la larga nota de la fundación del Sindicato, hay una breve en donde reportan que en el Juzgado Segundo de Primera Instancia, Salomón Manzur y Felipa S. viuda de Martínez, dueños de viviendas, habían iniciado sendos “juicios de lanzamientos” por adeudos de renta de casas contra Gil Carrillo (quien debía 240 pesos) y contra Ricardo Aldama.

En meses después Herón Proal seguiría una serie de acciones radicales que lo llevaron a ser acusado de homicidio y tras pasar unas semanas en la prisión municipal finalmente absuelto el 9 de abril de 1922 por el juez tercero de primera instancia porque el Ministerio Público, luego de oír el dictamen y su ratificación de los peritos en balística decidió no formular conclusiones acusatorias contra el activista, aunque luego fue otra vez encarcelado y liberado en 1923, pero luego desterrado del país y aunque en 1931 intentara regresar al barrio de La Huaca, su anticlericalismo hizo que lo rechazaran los mismos arrendatarios a quienes ayudó en la huelga de pagos del alquiler, el movimiento se prolongó hasta dos meses y llegó hasta el intento de la creación de una colonia comunista.

Xalapa y la OCOSOV-UGOCP-PRT

La ponencia “Una memoria de la izquierda social: el mapa del Movimiento Urbano Popular en Veracruz” de Lourdes Rodríguez, fundadora de la colonia Herón Proal en Xalapa, presentada en el foro “100 años de la lucha inquilinaria en México” organizado por la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, recuerda que la estrategia de la OCOSOV-UGOCP-PRT-LOM para organizar a solicitantes de vivienda fue “mapear” en colonias de la ciudad para detectar las condiciones socioeconómicas de los habitantes de las colonias populares, que no eran atendidas ni tomadas en cuenta por la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) una de las organizaciones corporativas del PRI.

Posteriormente, en pequeñas comisiones de estudiantes de la Universidad Veracruzana y activistas realizaban “voceos” y “volanteos” para invitar a reunirse y a reflexionar sobre la dificultad de satisfacer la necesidad de vivienda de forma individual y en adoptar un esfuerzo colectivo, es decir, se proponía cambiar su perspectiva individualista por una comunitaria.

Así en pequeñas asambleas semanales celebradas en escuelas públicas o en casas de los propios colonos de la Progreso-Macuiltepec, Benito Juárez, 7 de Noviembre, Hidalgo, Emiliano Zapata, Predio de la Virgen y la Reforma, se discutían mecanismos para lograr, en principio, un lote de terreno y luego buscar la forma de construir la vivienda, así como paralelamente conseguir los servicios públicos del ayuntamiento, para ello, se buscó generar un ahorro semanal de lo que cada colono podía aportar, aunque siempre era muy poco, pues en su mayoría lo conformaban madres solteras o familias muy humildes, esto es el proletariado urbano.

De esta forma, se buscaba hacerlos reflexionar sobre una realidad adversa para ellos y de allí formaran una conciencia de clase, es decir, se partía de la necesidad de satisfacer las demandas reivindicativas para luego escalar en el entendimiento de una realidad más compleja de dominio y control de una pequeña elite hacia las grandes mayorías y de ahí convencerlos a la toma de otras acciones para lograr un nuevo régimen político, económico y social más justo, acorde a su condición de proletarios, que lo representaba el socialismo, se buscaba que se apropiaran del discurso y las categorías del materialismo histórico, aplicados para México, era un planteamiento muy de Paulo Freyre y su pedagogía del oprimido.

Pero como nunca se lograba grandes avances en el ahorro, se decidieron varias acciones radicales coordinadas en el Estado, como la recuperación de tierras ejidales en manos de particulares en el todo país, en Veracruz la UGOCP lo haría con campesinos en la Cuenca del Papaloapan, la OCOSOV lo hizo en un predio que ahora ocupa una telesecundaria en la colonia Benito Juárez, al lado del parque El Haya, el 10 de abril de 1988, con motivo del aniversario del natalicio de Emiliano Zapata.

Sin embargo, en Xalapa no resultó como esperaban, por lo que se reagruparon después de las elecciones federales del 6 de julio, pero antes de las municipales del mes de octubre y tomaron otros predios el 23 de septiembre de 1988, otra fecha simbólica para la izquierda (por ser el aniversario del asalto al Cuartel Militar de Maderas, Chihuahua) la OCOSOV se posesionó de tres predios (Sacrificios, Chiltoyac y Loma del Zapote), poco antes de la colonia Casa Blanca, estos predios son los que actualmente forman la colonia “Herón Proal”.

Destaca el trabajo de Lourdes Rodríguez que en la cuestión político electoral, en ese 1988 se crea el Frente Democrático Nacional (FDN) que buscaba sumar a todos los partidos opositores al PRI (PPS, PARM, PFCRN y PMS) encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, eran una presión externa y sobre todo porque el PRT, mantuvo a su candidata Rosario Ibarra de Piedra, sin embargo, tras la imposición de Carlos Salinas de Gortari el 6 de julio de 1988 mediante el fraude electoral, se generó una crisis política en el país, en donde el PRT y su candidata se sumaron a la defensa del voto del FDN y su candidato.

No sin dificultades, agrega, esta experiencia se trasladó a Veracruz Puerto, en donde se fundaron varias colonias (Granjas Río Medio, Manantiales, Reserva territorial 1 y 2) e incluso se lograron concesiones de transporte público en las que se bajó el precio del pasaje a la mitad para estudiantes y adultos mayores. También el movimiento también se extiende hacia el sur de la entidad, en Nanchital de Lázaro Cárdenas y Coatzacoalcos. En el norte en Ciudad Cuauhtémoc, Pueblo Viejo, Veracruz, en Boca de Lima, municipio de Tecolutla y en el Totonacapan, en el municipio de Coyutla.

Tras este recorrido de los años ochenta y noventa del siglo XX, concluye la ponencia sosteniendo que gracias al empuje de estos movimientos urbano populares en alianza con estudiantes y militantes comunistas es que se logra influir en los cambios de las políticas urbanas de los gobiernos de priistas y panistas, aunque no solo en la cuestión de la vivienda, sino en la gestión de los espacios públicos, en el transporte público e incluso en el institucional pues debido a la presión del proletariado urbano, casi cada sexenio desde Miguel Alemán (1998 a la fecha), cada gobierno estatal modifica la ley de la materia.

La lucha del movimiento urbano popular que seguirá en los años venideros

Es importante mencionar que así la Ley de Desarrollo Urbano, Regional y Vivienda del Estado de Veracruz promulgada por Miguel Alemán (que abrogó la Ley de Asentamientos Humanos para el Estado de Veracruz de 1977; la Ley del Instituto Veracruzano de Vivienda de 1987; y la Ley que crea la Comisión de Desarrollo Urbano para el Estado de 1989), fue reformada por Fidel Herrera sustancialmente en 2007; luego se deroga en 2011 durante el gobierno de Javier Duarte para sustituirla por la Ley de Desarrollo Urbano, Ordenamiento Territorial y Vivienda para el Estado de Veracruz vigente, pero que también reforma en su propia administración en 2014 y 2015; Miguel Ángel Yunes lo hace también en 2017 y 2018 y Cuitláhuac García en 2020 y 2021. Cada administración hace cambios a la legislación, lo que demuestra una improvisación en la política pública para esta meteria.

Es decir, luego de un siglo de lucha inquilinaria sigue el problema, pues de acuerdo con el INEGI, en Veracruz hay 3 millones 12 mil 703 viviendas particulares, de las cuales 2 millones 390 mil 726 están ocupadas y 474 mil 606 están desocupadas. El puerto de Veracruz tiene 202 mil 82 viviendas particulares ocupadas, seguida por Xalapa con 151 mil 258, de las cuales el 98.6% cuentan con energía eléctrica, el 61.6% tienen agua dentro de la vivienda el 29.9% agua entubada en el patio o terreno y solo el 8.5% no tienen agua entubada. En relación al drenaje el 61.5% está conectado a una red pública, el 26.6% a una fosa séptica y el 8.9% no tiene drenaje, esto sin contar con la necesidades de otros equipamientos urbanos como calles, banquetas, parques y espacios colectivos.

Estas carencias por sí mismas son suficientes para continuar con un movimiento urbano popular que se organice para satisfacer estas carencias, pero si a esto le sumamos que la tasa de crecimiento poblacional del estado en 2020 respecto al 2010 (muertes contra nacimientos), el saldo es positivo, pues equivale a 0.5%, esto es, seguirá existiendo una necesidad de seguir construyendo nuevas viviendas y equipándolas con servicios para las nuevas familias del futuro, independientemente de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de la ONU, los países y estados firmantes.

*Ramón Moreno Alvarado es sociólogo, abogado y maestro en periodismo. También reportero y editor. Ha trabajado en varios medios de comunicación en Xalapa y Veracruz, y en el Instituto Veracruzano de la Cultura.
Actualmente trabaja en el Poder Judicial de la Federación.